La espera de otra Champions vivida en la distancia

Segunda Entrega

PERSONALDEPORTE

11/24/2025

Tras aquellos primeros años de viajes llenos de experiencias, el camino continuó, siempre con la esperanza de que tarde o temprano llegaría el gran momento.

En 2012 también nos tocó suelo inglés, nada menos que en el Teatro de los Sueños, Old Trafford. El ambiente era único, y aunque el marcador terminó en 1-1 con gol de Luka Modrić, lo que recordamos fue la sensación de estar en uno de esos templos del fútbol que solo conocíamos por televisión. Cada viaje era un sueño cumplido, aunque el resultado no siempre acompañara.

Un año después, en 2013, el destino nos llevó a Copenhague en pleno diciembre. Allí, entre frío y bufandas, descubrimos su precioso parque de atracciones —uno de los más antiguos del mundo— y la famosa Sirenita, símbolo eterno de Dinamarca. Fue otro viaje que añadía más páginas a nuestra historia, aunque en ocasiones nos trajéramos victorias.

Al año siguiente llegó la ansiada Décima… pero esta vez la vivimos desde casa. Aquel cabezazo de Sergio Ramos en Lisboa ya no pertenece solo a los madridistas: es parte de la historia universal del fútbol. Nosotros lo gritamos desde casa, conscientes de que aunque no estuviéramos en el estadio, también formábamos parte de ese recuerdo.

Después vinieron las tres de Zidane: la Undécima en 2016, la Duodécima en 2017 y la Decimotercera en 2018. Todas ellas también a través de la pantalla. Y aunque era imposible conseguir entradas, cada título reforzaba esa sensación de que el esfuerzo, la paciencia y la fidelidad siempre encuentran recompensa.

Tuvimos que esperar hasta 2022 para volver a ver al Madrid levantar la Orejona: la Decimocuarta, otra vez contra el Liverpool. La vivimos en la distancia, como tantas otras, pero igual de intensa.

Al año siguiente decidimos que ya era hora de volver a la carretera. 2023 coincidía con nuestro cumpleaños y nos regalamos un viaje muy especial: regreso a Liverpool. Esta vez éramos tres: mi hermano, Adrián, mi hijo que se estrenaba en esta aventura, y yo. Sabíamos que conseguir entradas era misión imposible, pero lo que queríamos era otra cosa: sentir el ambiente y que Adrián viviera en primera persona lo que nosotros habíamos experimentado tantos años atrás.

El destino nos llevó de nuevo al mismo pub de 2009, a escasos 50 metros del mítico fondo The Kop. Allí, rodeados de hooligans, los únicos con camisetas del Madrid éramos nosotros. Y lo que parecía una noche imposible se convirtió en una de las más mágicas: remontada de un 2-0 hasta acabar 2-5. Al terminar, muchos aficionados del Liverpool se acercaron a darnos la enhorabuena, nos invitaron a pintas y nos señalaron sus escudos antes de levantar la vista hacia el nuestro: “The biggest one”, nos decían.

Esa noche entendimos algo: que febrero era nuestro mes, y que quizá, después de tantos años, el destino nos estaba preparando para vivir algo aún más grande en 2024.

Porque al final, igual que en nuestras rutas de LAC BIKE, aprendimos que no siempre se trata de estar en el lugar exacto en el momento del triunfo. Lo que realmente marca es el viaje, las experiencias que acumulas y las personas con las que lo compartes. En el camino hacia la Decimoquinta, como en cada pedalada por el Lozoya, el resultado es importante… pero lo que da sentido a todo son las vivencias que nos transforman por dentro.

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